Democracia Cívica

Publicado el 1 de Septiembre, 2006, 19:13

A pesar de que el PP lleva anunciando muy a la ligera un adelanto de las elecciones desde que perdió el poder el 14-M, y a pesar de las recientes declaraciones voluntaristas de José Blanco en sentido contrario, es más que posible que en los próximos meses aumente la inestabilidad política. Y que incluso se pueda producir la caída del Gobierno, como consecuencia de la falta de apoyos parlamentarios para aprobar los Presupuestos y de las dificultades en la negociación con ETA-Batasuna

Miguel Ángel Múgica

Nadie puede negar que el empeño de la derecha consiste en erosionar al Gobierno hasta hundirlo. La oposición del PP no se dirige en realidad contra los errores que pueda cometer el Gobierno, sino contra las propias raíces de la convivencia democrática. No van a frenarse.

Unas posibles elecciones anticipadas y, recogiendo la incertidumbre de las encuestas, una hipotética victoria del PP, supondrían el triunfo de la estrategia deslegitimadora y de intoxicación propagandística adoptada por ese partido y sus medios afines desde el mismo 14-M (e incluso antes). Ello consolidaría en la dirección del PP y daría el Gobierno del Estado al ala más extrema y antediluviana de la derecha española. Con consecuencias desastrosas, en todos los órdenes, para nuestro país (mucho mayores, a escala española, que las que están teniendo en EE UU las legislaturas "neocon" de Bush, cuyos perjuicios sufrirán todos los habitantes del planeta durante largo tiempo).

Si la eventualidad de las elecciones anticipadas se produjera (nuestro mayor deseo es que no resulte así), los dirigentes del PSOE tocarán a rebato para la "movilización total" de los afiliados y simpatizantes. Y todos echaremos el resto en una campaña angustiosa. En la que nos jugaremos, casi a cara o cruz, no sólo los avances conseguidos en los dos últimos años sino incluso el ejercicio de algunos derechos constitucionales básicos, tal y como los hemos concebido hasta la fecha.

Sin embargo, aunque trabajemos denodadamente, sentiremos a la vez que ésa no es la mejor forma de contrarrestar en la calle la machacona y torticera estrategia "popular". Sentiremos que ese esfuerzo es tardío y poco determinante para el resultado final. Sentiremos, una vez más, que nuestro papel de llenar auditorios no es el tipo de participación política que buscábamos cuando nos afiliamos o nos acercamos como simpatizantes al PSOE.

Desde Democracia Cívica creemos que urge reaccionar frente a esta situación. Debemos defender los avances conseguidos. Debemos impedir el retorno de nuestra sociedad a la caverna. Para contrarrestar con éxito la demagogia "popular" creemos imprescindible una labor de debate interno que se proyecte luego en un diálogo y una pedagogía en la calle, ciudadanos con ciudadanos.

Nos parecen insuficientes las campañas de comunicación del partido o del Gobierno, o el frenesí efímero de antes de las elecciones. Creemos que a los más de 200.000 afiliados del PSOE nos corresponde tomar la palabra y pasar a la acción. Porque algunos, en las estructuras oficiales del partido, siguen sin querer ser conscientes de que nuestra fuerza frente a los poderes fácticos de siempre está en la participación desde la base, en los ciudadanos comunes y laboriosos.

Aunque una interpretación sesgada de los estatutos del partido, las triquiñuelas reglamentarias, una cuestionable disciplina orgánica, unas languidecientes agrupaciones locales, etcétera, reduzcan a los militantes a una permanente minoría de edad, en Democracia Cívica preconizamos el cambio. Debe transformarse la estructura y deben permitirse el debate interno, la participación y la respuesta generalizada de quienes no nos resignamos a perder, por anquilosamiento o debilidad frente a las oscuras maniobras de la derecha, los magros avances sociales conseguidos. Porque las consecuencias de una regresión las sufriremos principalmente los ciudadanos de a pie, no tanto las élites políticas.

En Democracia Cívica creemos que el PSOE es más fuerte cuanta mayor democracia interna es capaz de practicar (no sólo representativa, sino también participativa). Porque sólo así se puede estimular y canalizar la fuerza arrolladora de una mayoría de afiliados que sienten que no son un cero a la izquierda, sino un verdadero cuerpo vivo capaz de debatir amistosamente y de llegar a acuerdos asumidos y ejecutados por todos, dejando aparte a una minoría de parásitos y trepadores.

Por todo lo anterior, desde Democracia Cívica vamos a iniciar una serie de campañas, dirigidas tanto hacia dentro del partido como hacia fuera, para responder a esta coyuntura. Esperamos contar con tu apoyo. Seguiremos aportando informaciones que ayuden a materializar tales propósitos.