Publicado el 25 de Junio, 2007, 20:27
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Carlos Lage Martín de Pedro A veces ocurren hechos extraordinarios que hacen que uno se replantee todo su sistema de creencias. La cordura y el equilibrio son un artificio intelectual que cada individuo basa sobre unos ciertos pilares que él mismo establece. A partir de la propia experiencia elaboras un pequeño dietario de porqués y cómos. Una de las certezas que yo barajaba era que la derecha siempre se muestra desmemoriada. La derecha siempre apela al olvido y a las leyes de punto final para renovarse y continuar resultando creíble en democracia. La Thatcher que abraza a Pinochet, se olvidó de que su amigo había ejecutado a 3.000 opositores. Zaplana, que recibe cuando era presidente de la Junta de Valencia a una delegación comercial de talibanes afganos, olvidó lo de los burkas, el tráfico de opiáceos y el terrorismo. Había pasta de por medio. Fraga, demócrata y liberal de toda la vida, ha olvidado sus primeros 40 años de carrera política. 20 alcaldes del PP que fueron alcaldes con la Falange, y que mantienen las avenidas de José Antonio y del Generalísimo porque se les ha olvidado cambiar las placas en los últimos 28 años, en Pozuelo, Las Rozas... Pero el señor Aznar me ha convencido de que la derecha posee una memoria magnífica cuando le interesa. En un alarde prodigioso, Josemari nos revela que la culpa de de los atentados del 11 de marzo es de Almanzor. Como también nos marca el camino de no olvidar ninguno de los crímenes de ETA. En próximas semanas no descartemos que el aula magna de Georgetown escuche de sus labios que la culpa de la catástrofe aérea del Yak-42 fue de los hermanos Orvil y Wilbur Wright. Si no hubieran inventado los aviones, esto no habría pasado. Que la culpa del vertido del Prestige fue del ingeniero Diesel, que en 1890 se inclinó por los derivados del petróleo como combustible para la automoción. Obviamente, la miseria y la ruina de la enseñanza pública en España son culpa de Azaña que abrió 10.000 escuelas entre 1936 y 1938, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo... ¡Vamos, que a quién se le ocurre escolarizar a los hijos de los obreros... con todos los que hay! La memoria también reside en el hemisferio derecho. Quizás alguien gane un Nobel este año por tamaña revelación. Pero no lancemos las campanas al vuelo, este hemisferio sigue manteniendo acusadas carencias. Por ejemplo, en el territorio de la poesía. Lo prosaico, el vuelo a ras de suelo tipo gallinácea, la incapacidad total para la metáfora y el idealismo, sigue distinguiendo a la derecha. Y lo hará, previsiblemente, por mucho tiempo. Zaplana calificó el discurso de Zapatero en la ONU como redacción de colegial. Supongo que cuando leyó el discurso de Martin Luther King "Tuve un sueño..." sólo alcanzó a pensar "pues se podía haber quedado durmiendo si tenía tanto sueño el negro este". Cuando leyó el de Kennedy "Soy un berlinés" no supo interpretar que aquellas palabras del presidente de EE UU significaban la absoluta reconciliación con el pueblo alemán. Zaplana sólo comentó: "Qué empanada tenía el Kennedy este, el tío era irlandés y el muy gili iba por ahí diciendo que era de Berlín...". Cuando el "think tank" del PP se reunió para analizar el discurso con el que Lula abrió su mandato, "Primero haremos lo posible, luego lo necesario y más tarde lo imposible", Zaplana columbró que Lula pretendía ser el nuevo entrenador del Atleti y que hablaba de que lo iba a llevar a la Champions League o algo de eso. Y es que pretender interpretar este tipo de declaraciones desde una óptica prosaica y de mercader nos puede llevar a hacer el ridículo; y a demostrar una talla intelectual patética. Después del padel no queda tiempo para mucho. Los niños pijos llevan 60 años sin leer libros de poesía. Alberti debió de ser el último poeta-niño pera. Más allá de Taylor y Keynes las letras se les disolvían en el nebuloso territorio de la chorrada irreal. Mientras Zapatero tenga ideales sé que ningún español más será enviado a la muerte para hacer más rico al accionariado de Repsol YPF. Mientras haya gente que crea en la gente y no en el dinero, merecerá la pena levantarse cada mañana. Este fin de semana hemos visto la buenísima película de Tim Burton llamada "Big Fish". Maravillosa metáfora del conflicto entre prosaicos e idealistas. Lo que siempre acaba sorprendiendo a los prosaicos, es que algunos idealistas no mienten. Dicen y hacen. Lo del logotipo del PP no son gaviotas, ni rancias águilas imperiales en la lejanía, son humildes gallináceas de vuelo bajo. |
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