Democracia Cívica

Publicado el 13 de Julio, 2007, 14:59

Carlos Lage Martín de Pedro

Llegada la ocasión en que alguien me preguntara por un libro de cabecera, una guía de itinerarios espirituales o un credo laico, daría un nombre sin dudar: Juan de Mairena. Encontraréis, leáis por donde leáis, ingenio delicioso y deslumbrante lucidez.

"Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis el contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura".

Quizás se sepan enanos aquellos que se oponen a que sean las bases las que elijan su destino. Demos sin kratia no casa en esta historia. No es nada original incluir esto, pero siempre conviene.

En la R.A.E., democracia:
1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.
2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

Se dice que los optimistas son pesimistas mal informados, pero hay claros síntomas de regeneración que alientan la esperanza. Es la LIBERTAD, ya nos lo dijo el poeta miliciano, la que permite que la carne talada vuelve a brotar.

Llega el tiempo de los Tomases nuevos y también de los Marines gran reserva. De la gente brillante y capaz que tiene su prestigio intacto. De los que nunca supieron de balbases, tamayazos, pelotazos, ladrillazos... gatillazos. El turno de los que nos llenan de ilusión.

Se cuenta también que avezados biólogos en el siglo de las luces mudaron a los corales del reino mineral al de los seres vivos, porque observaron que crecían. Crecer es uno de los síntomas más claros de que estamos vivos. Volver a levantarse, restañarse las heridas, aprender de los errores... con todo esto crecemos.

La mujer de Job, que se sepa, es el único ser vivo que emprendió el camino inverso a los corales: Yahvé la tornó estatua de piedra en castigo por mirar atrás. No miremos atrás o como ella nos consumiremos en una pasividad mineral y estéril. El camino por delante es el que nos mueve.