Democracia Cívica

Debates


Publicado el 10 de Julio, 2007, 14:55

Marta Garrote
De la agrupación socialista de Chamartín

Querido compañero Antonio Ros:

No puedo apoyar la lista de Chamartín que tú representas por dos razones fundamentales. La primera, que yo voy en la otra lista. La segunda y más importante aún, no comparto cosas fundamentales que defiende Tomás Gómez, y que son:

a) Dice que no pertenece a ninguna familia y se olvida de que llegó a las primarias de la mano de Cepeda y con los avales del guerrismo. Porque sí, él siempre fue guerrista.

b) Dice que quiere abrir el partido a los simpatizantes, llegar a la sociedad. Pero quiere cerrar agrupaciones, ya que es más fácil controlar a 4 que a 14. El partido es de los militantes, de los que pagamos cuotas porque creemos que el socialismo es el camino para algo mejor.

c) Dice que los políticos no deben ser profesionales, pero él lo único que ha hecho en la vida es ser político. Si un día no fuera alcalde de Parla, ¿qué le quedaría?, ¿tiene oficio y beneficio? No, padre.

d) Dice que hay que transformar el partido para adaptarse a la sociedad. No, hijo. Cuando Pablo Iglesias creó nuestro partido y nuestro sindicato, lo hizo con vocación de cambiar la sociedad. Te recuerdo que era una sociedad burguesa, donde las mujeres no tenían derechos civiles y donde los currantes se mataban a trabajar por un salario mísero.

Si el PSOE se hubiera adaptado a la sociedad de aquel tiempo, se habría aburguesado y hoy no tendríamos el Estado del bienestar. No, yo no quiero renunciar a mis ideales porque la sociedad madrileña se crea nueva rica. Yo no quiero un PSOE que no pueda llevar la S con dignidad. Si para ello tengo que perder las elecciones una y otra vez, lo haré, pero nunca renunciaré a mis ideas de izquierda.

En fin, dice unas cosas y hace otras. Pero es que, además, las que dice van en contra de todo lo que siempre he defendido. Por todo ello y reconociendo la valía del compañero Tomás, mi voto será para Cepeda.

Salud y República.

Publicado el 18 de Enero, 2007, 19:29

Miguel Ángel Múgica

Hasta para mí, que la esperaba, resultó insufrible la agresividad de Rajoy. Este afán destructivo no va contra el supuesto usurpador, el "bobo solemne"; va contra todo lo vivo que aún queda en una sociedad casi robotizada. Este Partido Popular, más que albergar en sí nostalgia de la dictadura de Franco, está realizando un experimento: intimidar con el espantajo de la violencia etarra para que sea aceptado como inevitable su propio totalitarismo. La amenaza planetaria y su avanzadilla española poseen una estructura firme, no provienen del mundo novelesco.

El 15 de enero ha empezado la campaña de las elecciones generales. Como si el atentado del 11 de marzo y el de Barajas se enroscaran en un instante aciago y único. ¿Duda alguien de que el Gobierno de Zapatero y el PSOE oficial están y estarán groguis? Yo formo parte del pueblo llano y sé por experiencia que no reaccionarán. Dejarán libres La Moncloa y los edificios ministeriales para que se aposente en ellos la jauría de energúmenos que se mofa del talante de Zapatero. Salvo que el PSOE de los afiliados y de la ciudadanía se sacuda la pereza, se ponga a trabajar y practique un civismo superador de tanta grandilocuencia estéril.

¿A las barricadas? No. A las agrupaciones locales. La libertad y la paz no se mendigan; se conquistan.

Publicado el 1 de Septiembre, 2006, 19:13

A pesar de que el PP lleva anunciando muy a la ligera un adelanto de las elecciones desde que perdió el poder el 14-M, y a pesar de las recientes declaraciones voluntaristas de José Blanco en sentido contrario, es más que posible que en los próximos meses aumente la inestabilidad política. Y que incluso se pueda producir la caída del Gobierno, como consecuencia de la falta de apoyos parlamentarios para aprobar los Presupuestos y de las dificultades en la negociación con ETA-Batasuna

Miguel Ángel Múgica

Nadie puede negar que el empeño de la derecha consiste en erosionar al Gobierno hasta hundirlo. La oposición del PP no se dirige en realidad contra los errores que pueda cometer el Gobierno, sino contra las propias raíces de la convivencia democrática. No van a frenarse.

Unas posibles elecciones anticipadas y, recogiendo la incertidumbre de las encuestas, una hipotética victoria del PP, supondrían el triunfo de la estrategia deslegitimadora y de intoxicación propagandística adoptada por ese partido y sus medios afines desde el mismo 14-M (e incluso antes). Ello consolidaría en la dirección del PP y daría el Gobierno del Estado al ala más extrema y antediluviana de la derecha española. Con consecuencias desastrosas, en todos los órdenes, para nuestro país (mucho mayores, a escala española, que las que están teniendo en EE UU las legislaturas "neocon" de Bush, cuyos perjuicios sufrirán todos los habitantes del planeta durante largo tiempo).
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